Saque de mis zapatos el amontonado tiempo descansaran las golondrinas de tanta estación sin trenes quiero que las margaritas estallen en risas y que la comisura de mis labios no dejen de besar tus poemas no abandones mi literatura separemos la lluvia de los paraguas y perdonemos las maletas con cenizas corramos en los andenes viejos para alcanzar nuestros domingos enjuaguemos todo los días perdidos y cosamos diez versos a los empapados abrigos seguir besandónos en las esquinas amarillas que dejen de ser cobardes los vagones la promesa de amor la guarde como un recuerdo en la caja de alfajores.
P.D. hace mas de 20 años corríamos en el anden hoy aun están llenas de cenizas mis maletas.
Distancias llamados mensajes los trenes siguen el curso acomodada en el anden miro las ventanas de los vagones el día se va oscureciendo en el buzón un poco mas de cartas.
Hay cartas que me besan cada vez que las leo... llegaron en los trenes y nunca fueron anónimas las conserve en los libros busque tus palabras nos llevaban a querernos mucho ya termine mi café y leer tus cartas.. aun dicen te amo....
Era una bonita mañana camine todas las calles que me llevaban a la estación acercándome a la ventanilla solo pregunte..... tiene una carta para mi.... hoy no ha llegado nada... solo dijo eso y bajo los ojos... todo estaba tan silencioso y tan roto eran las palabras que viajaban con olor a jazmín todo se había ido hasta las azucaradas nubes me fui con ese color acuarelado de las vías las ojeras y la palidez me retrataban cuando llegue octubre.... tiene una carta para mi... aguda la voz en el último escalón de la estación llena de arrugas... cada treinta segundos se desfigura mi rostro hacia años que seguía sola....
Donde terminara aquella estación que ya no quiso esperarnos y la fragancia de sus trenes se llevará lo gris abro las ventanas y aun se ve el humo ya no se mueven manos ni los rostros hacen preguntas todos se marcharon esa mañana ya no soy la misma en mis tobillos aun sigo esperándote el silencio esta recién llegado y la lluvia ya peino mis lágrimas.
Lloro el silencio al ausentarse el tiempo escribí al olvido con fecha de vencimiento fueron las cartas que olvido el viento las margaritas cortaron las tardes solo baldosas frías y palabras no correspondidas dibujada corazones rotos en mi delirio en el ultimo banco de la estación lloraba no sentí pasos y el olor a carbón quemado se alejaba parecía una postal antigua de una abandonada estación amuralle mi boca percine mi dolor necesite un poco de sol volaron unos pocos pájaros grises guarde mis versos en el abrigo largo acaso esta era una soledad que ignoraba.
Si ordeno las letras se que podre hilar tu distancia ame las paginas que empleamos para corregir nuestras silabas nos ofrecimos literaturas de versos y silencios recuerdas lloraban las ventanas y las amapolas que crecían en las estaciones nuestro descanso era la melancolía doblábamos el amor y salpicamos tantos sueños imaginabamos los sonidos de nuestro octubre delicioso nos sentamos a ver nuestra historia cuando el sol nos quedaba tibio las horas pasaron y nada puedo hacer la distancia guardo las citas cuando estire las horas que señalaban que debíamos guardar las cartas que traían los trenes.
Deje mis maletas en la esquina de anden con mis zapatos desabrochados y esparcidas tus cartas me asomo al cristal del tren y cuento los arboles que se desdibujan como hileras de nostalgias es un día cansado de mañanas arrastrando nubes y suspiros colgados de rieles oxidados y ventanas botando tardes de parpados aturdidos y desarropar versos cerrare las sombrillas hay que segar los versos y dejar que las hojas caigan en los durmientes roidos al final del vagón siempre están las ausencias de los pájaros.
Como una acordeón zigzaguea los vagones como pájaros de ausencias en tardes de otoños cruzo puertas a cualquier lugar amarro mis zapatos cierro maletas como trapecios mis pupilas lloran lágrimas mis mejillas ahora acarician mis años siempre desolados los dias se reducen a dolores grises como estrías en mi maquillaje la aparente misericordía sufre melancolías se llena de moho mi partida.
El tiempo añejado se queda abrazando la estación con su día oscuro los trenes ya pasan vacíos de vidas vacíos de cartas anónimas como una oración se aproximan las lluvias se abrigan los trigales gentiles pasan lentos los gansos para quedarse en el fondo del día comprendo así cual es mi edad cuando el silencio hace sonar el tiempo se inventa acá un atardecer lleno de gris y el paisaje agreste espanta las luciérnagas octubre se fue con toda mi ausencia.
La niebla vino a despedirse pinto de gris los vagones y en mi abrigo un verso envolvió los rieles silenciosos hasta decir adiós mis brazos están recogidos te soñaba pero mis yemas se cerraban hay tacones que llevan prisa y niños que corren tras las maletas la mitad de la estación esta casi vacía el amor en espera siempre me daño siempre hay una pequeña cicatriz en los labios y una pincelada que dibuja un juramento.