Perdidas estaciones arrullan paisajes el sol siempre duerme en las lineas férreas se encoje el tiempo y mis ojos vuelven a ser de infancia de lejanos pueblos que iban pasando al lado de mi ventana del vagón me despierta el murmullo de los rieles y de los arboles que se quejan nubes que besan mejillas languidez de pájaros los álamos están fríos y el azul de julio nos lleva al anden de un lugar del sur.
Como costuras anónimas las estaciones tragan pasos hay arrugas y vejez que esperaron trenes antojados los rieles de mariposas y amapolas las gargantas de los vagones sosiegan sonidos el silencio despide almanaques del desamor de las gentes que escriben historias en los andenes tristes después de soslayar nubes abrazo mi abrigo y te despido muy ausente ya de mis párpados.
Las estaciones siempre están barridas amapolas naranjas hablan al vientesillo se rozan los rostros con débiles pétalos de ciruelos altivos siempre en el aire algo me interpreta y un poema de algún viejo libro arrugado de tanto ser ojeado siempre me espero algún banco de este anden el silencio sabe cuanto te quiero y siempre nos guarda algún secreto mis ojos siempre arreglan los días como se olvida ahora una carta en una estación de trenes con nostalgias...
Se agotaron mis vestidos del viento de los andenes sigo mereciendo el tiempo que se duerme en las cosas ya dejaran de silbar las golondrinas y de amarillear álamos y mis recuerdos no estarán mas convalecientes no enloqueceré esperando trenes el día también aveces se quiebra y se hacen lánguidos las soledades el empedrado de las calles decidió besar la lluvia cuando en las nubes retumbe el invierno.
Se lastiman mis ojos a las tres de la tarde desde el sur avanzan trenes y se espantan los nidos escondidos en los arbustos orillados desamparados los rieles crujen al sol aquí estoy abrazada a los recuerdos susurrando a las espigas una palabra que no llame mas soledad en la estación quedaron mis gestos tristes un poco de viento nubes que se fugaron con los besos y olor a trenes que son ya olvido.
Ver llover desde una estacion abrigada con bufandas antiguas esperar las tardes vencidas de silencios siempre se llora sobre las flores de mayo hay muchas miradas en el viento y rieles desgastados hay brisas y ya a mediodía había pintado acuarelas en el tiempo de soledad no hay mesas con café ni amapolas a orillas de los rieles también hubieron sordos llantos.
En el anden quedo la locura del amor no habían espejos que condenaran ni tiempo amotinado de dolor el tacto de dos amantes se colgaba del deseo inseparable besos en las estaciones oscuras fuimos pájaros inalcanzables inocencia con corazones atravesados hilar una historia cuando los cuerpos recién maduraban hoy te borro en el ultimo poema y despolvo maletas.
Como verbos oscurecidos hay un amarillo de postal antigua en cada estación de trenes vacíos mi silencio esta sollozando y mi corazón se desploma las nubes amenazan lluvias y mis bolsillos llenos de fríos siento mariposas atadas con alfileres en mi garganta las alondras también se van tristes ya no se si tengo una edad de tanto esperar en los andenes tu ausencia ya no vendré por cartas ni promesas desconocidas no habrán mas paradas frías con días grises momentos nubosos cuando mis pupilas lloran.
Saque de mis zapatos el amontonado tiempo descansaran las golondrinas de tanta estación sin trenes quiero que las margaritas estallen en risas y que la comisura de mis labios no dejen de besar tus poemas no abandones mi literatura separemos la lluvia de los paraguas y perdonemos las maletas con cenizas corramos en los andenes viejos para alcanzar nuestros domingos enjuaguemos todo los días perdidos y cosamos diez versos a los empapados abrigos seguir besandónos en las esquinas amarillas que dejen de ser cobardes los vagones la promesa de amor la guarde como un recuerdo en la caja de alfajores.
P.D. hace mas de 20 años corríamos en el anden hoy aun están llenas de cenizas mis maletas.
Distancias llamados mensajes los trenes siguen el curso acomodada en el anden miro las ventanas de los vagones el día se va oscureciendo en el buzón un poco mas de cartas.
Hay cartas que me besan cada vez que las leo... llegaron en los trenes y nunca fueron anónimas las conserve en los libros busque tus palabras nos llevaban a querernos mucho ya termine mi café y leer tus cartas.. aun dicen te amo....
Era una bonita mañana camine todas las calles que me llevaban a la estación acercándome a la ventanilla solo pregunte..... tiene una carta para mi.... hoy no ha llegado nada... solo dijo eso y bajo los ojos... todo estaba tan silencioso y tan roto eran las palabras que viajaban con olor a jazmín todo se había ido hasta las azucaradas nubes me fui con ese color acuarelado de las vías las ojeras y la palidez me retrataban cuando llegue octubre.... tiene una carta para mi... aguda la voz en el último escalón de la estación llena de arrugas... cada treinta segundos se desfigura mi rostro hacia años que seguía sola....
Donde terminara aquella estación que ya no quiso esperarnos y la fragancia de sus trenes se llevará lo gris abro las ventanas y aun se ve el humo ya no se mueven manos ni los rostros hacen preguntas todos se marcharon esa mañana ya no soy la misma en mis tobillos aun sigo esperándote el silencio esta recién llegado y la lluvia ya peino mis lágrimas.
Lloro el silencio al ausentarse el tiempo escribí al olvido con fecha de vencimiento fueron las cartas que olvido el viento las margaritas cortaron las tardes solo baldosas frías y palabras no correspondidas dibujada corazones rotos en mi delirio en el ultimo banco de la estación lloraba no sentí pasos y el olor a carbón quemado se alejaba parecía una postal antigua de una abandonada estación amuralle mi boca percine mi dolor necesite un poco de sol volaron unos pocos pájaros grises guarde mis versos en el abrigo largo acaso esta era una soledad que ignoraba.
Si ordeno las letras se que podre hilar tu distancia ame las paginas que empleamos para corregir nuestras silabas nos ofrecimos literaturas de versos y silencios recuerdas lloraban las ventanas y las amapolas que crecían en las estaciones nuestro descanso era la melancolía doblábamos el amor y salpicamos tantos sueños imaginabamos los sonidos de nuestro octubre delicioso nos sentamos a ver nuestra historia cuando el sol nos quedaba tibio las horas pasaron y nada puedo hacer la distancia guardo las citas cuando estire las horas que señalaban que debíamos guardar las cartas que traían los trenes.
Deje mis maletas en la esquina de anden con mis zapatos desabrochados y esparcidas tus cartas me asomo al cristal del tren y cuento los arboles que se desdibujan como hileras de nostalgias es un día cansado de mañanas arrastrando nubes y suspiros colgados de rieles oxidados y ventanas botando tardes de parpados aturdidos y desarropar versos cerrare las sombrillas hay que segar los versos y dejar que las hojas caigan en los durmientes roidos al final del vagón siempre están las ausencias de los pájaros.
Como una acordeón zigzaguea los vagones como pájaros de ausencias en tardes de otoños cruzo puertas a cualquier lugar amarro mis zapatos cierro maletas como trapecios mis pupilas lloran lágrimas mis mejillas ahora acarician mis años siempre desolados los dias se reducen a dolores grises como estrías en mi maquillaje la aparente misericordía sufre melancolías se llena de moho mi partida.
El tiempo añejado se queda abrazando la estación con su día oscuro los trenes ya pasan vacíos de vidas vacíos de cartas anónimas como una oración se aproximan las lluvias se abrigan los trigales gentiles pasan lentos los gansos para quedarse en el fondo del día comprendo así cual es mi edad cuando el silencio hace sonar el tiempo se inventa acá un atardecer lleno de gris y el paisaje agreste espanta las luciérnagas octubre se fue con toda mi ausencia.
La niebla vino a despedirse pinto de gris los vagones y en mi abrigo un verso envolvió los rieles silenciosos hasta decir adiós mis brazos están recogidos te soñaba pero mis yemas se cerraban hay tacones que llevan prisa y niños que corren tras las maletas la mitad de la estación esta casi vacía el amor en espera siempre me daño siempre hay una pequeña cicatriz en los labios y una pincelada que dibuja un juramento.
Se atrazan las horas y en la estación llueve se saltan los charcos como si fueran de lágrimas es temprano llegara el tren ya no veo la iglesia me abrigo cuando la niebla se alumbra en los rieles nadie piensa que espero aquí tus nunca llegadas cartas que tu abandono me dejo sola.
Atardecé con nubes el cielo contiene la tristeza sobre los rieles se borran las lejanías todo se pierde noviembre y el frió se envuelven el viento empuja las malezas las viejas maletas se esconden evitando la lluvia camino en la estación todo el día.
Se esparció todo el olvido acumulado de los tiempos perdí en el tranvía mi sombra los pájaros quedaron en el cuaderno antiguo perdí mis cartas los primeros párrafos se perdieron en mis bolsillos cerré mis manos para despedirme oigo lejos los trenes con el ruido muy triste cae la tarde mis talones al borde de la estación apresuran el ultimo silencio de mis poemas.
Las penas reviven los recuerdos el humo ya se perdió en los vagones subieron mil adióses y corazones en nostalgia pero este tren hoy es olvido de rostros y lluvias hubo mañanas y palabras y regresos del sur.