Como costuras anónimas las estaciones tragan pasos hay arrugas y vejez que esperaron trenes antojados los rieles de mariposas y amapolas las gargantas de los vagones sosiegan sonidos el silencio despide almanaques del desamor de las gentes que escriben historias en los andenes tristes después de soslayar nubes abrazo mi abrigo y te despido muy ausente ya de mis párpados.
Las estaciones siempre están barridas amapolas naranjas hablan al vientesillo se rozan los rostros con débiles pétalos de ciruelos altivos siempre en el aire algo me interpreta y un poema de algún viejo libro arrugado de tanto ser ojeado siempre me espero algún banco de este anden el silencio sabe cuanto te quiero y siempre nos guarda algún secreto mis ojos siempre arreglan los días como se olvida ahora una carta en una estación de trenes con nostalgias...
Se agotaron mis vestidos del viento de los andenes sigo mereciendo el tiempo que se duerme en las cosas ya dejaran de silbar las golondrinas y de amarillear álamos y mis recuerdos no estarán mas convalecientes no enloqueceré esperando trenes el día también aveces se quiebra y se hacen lánguidos las soledades el empedrado de las calles decidió besar la lluvia cuando en las nubes retumbe el invierno.
Se lastiman mis ojos a las tres de la tarde desde el sur avanzan trenes y se espantan los nidos escondidos en los arbustos orillados desamparados los rieles crujen al sol aquí estoy abrazada a los recuerdos susurrando a las espigas una palabra que no llame mas soledad en la estación quedaron mis gestos tristes un poco de viento nubes que se fugaron con los besos y olor a trenes que son ya olvido.
Ver llover desde una estacion abrigada con bufandas antiguas esperar las tardes vencidas de silencios siempre se llora sobre las flores de mayo hay muchas miradas en el viento y rieles desgastados hay brisas y ya a mediodía había pintado acuarelas en el tiempo de soledad no hay mesas con café ni amapolas a orillas de los rieles también hubieron sordos llantos.
En el anden quedo la locura del amor no habían espejos que condenaran ni tiempo amotinado de dolor el tacto de dos amantes se colgaba del deseo inseparable besos en las estaciones oscuras fuimos pájaros inalcanzables inocencia con corazones atravesados hilar una historia cuando los cuerpos recién maduraban hoy te borro en el ultimo poema y despolvo maletas.
Como verbos oscurecidos hay un amarillo de postal antigua en cada estación de trenes vacíos mi silencio esta sollozando y mi corazón se desploma las nubes amenazan lluvias y mis bolsillos llenos de fríos siento mariposas atadas con alfileres en mi garganta las alondras también se van tristes ya no se si tengo una edad de tanto esperar en los andenes tu ausencia ya no vendré por cartas ni promesas desconocidas no habrán mas paradas frías con días grises momentos nubosos cuando mis pupilas lloran.